miércoles, 8 de diciembre de 2010

El terapeuta irreverente

Por lo general las personas cuando tienen una conversación, se dice que “escuchan para hablar”, ya que tienden a arrebatar la palabra a la otra persona. Lo adecuado es “hablar para escuchar” ya que así la persona se da el tiempo en verdad escuchar.
Otro punto que se ocurre tanto en la terapia como en la vida diaria es la incertidumbre, ya que en cualquier situación puede darse, pero esto no hay que percibirlo desde el punto de vista negativo, sino desde uno positivo en el cual la incertidumbre ayude a reinventar las maneras de comunicación. Por otro lado se piensa que es el terapeuta el que dirige la terapia, pero en verdad es el cliente quien la lleva y esa es la intención de la terapia, ya que la persona sabe que decir y que no.
Cuando Cecchin se refiere al terapeuta irreverente se refería a no seguir un modelo sobre cómo llevar a cabo la terapia, ya que se piensa que uno debe tener un procedimiento a seguir (rapport, el tipo de preguntas abiertas o cerradas, el cierre de la sesión etc.), porque esto es lo que se enseña en las universidades. Como se menciona el desafío en la sesión es negociar y construir las maneras de llevarla a acabo de acorde con las expectativas de la familia y la cultura en que se desarrolla.

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