El poder construir nuevos significados, sea en terapia o en la vida personal, hace que el lenguaje pueda tener un crecimiento y no permanecer estático, porque bien como se menciona en la sesión de un momento a otro podemos darle un sentido diferente a lo que está ocurriendo.
Lo anterior se relaciona con los diversos roles que desempeñamos a diario (hijo, padre, hermano, amigo, novio, etc.) y de ahí se deriva que la relación que tiene con una persona es diferente a la que tiene con otra.
Como se menciona comúnmente, cada persona es un mundo y al entablar una conversación con una persona, el proceso de poder “traducir” lo que me está dando a entender es un poco difícil, ya que no se llega por completo entender o a poder sentir como la persona siente o piensa.
Al estar relacionándonos diariamente, tendemos a estar en un medio que fluctúa en lo común, y no nos damos cuenta de la diversidad de posibilidades que existen, que generan curiosidad de seguir conociendo de una u otra manera a la persona, ya que nunca terminamos de conocer a la persona ni aunque nos tomemos toda nuestra vida entablando una relación.
Al observar la sesión terapéutica y el poder hacer las preguntas asertivas dentro de la terapia es una tarea difícil pero no imposible, ya que la curiosidad es un factor importante que podemos tomar como un recurso al incursionar más, esto ayuda a hacer realizar preguntas que en su momento son asertivas y hace que el panorama cambie.
Lo más curioso de todo es el poder tener a Rocío como nuestro Pepe grillo, al ir diciéndoles a los terapeutas eso es una pregunta cerrada, ábrela, dale la vuelta, no te centres en su problema, ya que la persona es un mundo de posibilidades y no simplemente es el problema.
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